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Actividades para calmar a los niños pequeños: qué funciona y qué decir

Hace años que me apasionan el yoga y la meditación. Me ayudaron mucho con el estrés y la ansiedad, me hicieron más consciente de mis propias emociones y, espero, mejor persona con mi familia, mis amigos y la gente que me rodea. Me encantaría que mi hija tuviera esas herramientas mucho antes que yo.

Todos los padres conocen ese momento: la torre se cae, llega el vaso que no era, y de repente hay una personita en el suelo que no oye nada de lo que le dices. Esto es lo que nos ayuda en casa, y lo que dice la investigación sobre la primera infancia para ayudar a los niños pequeños a calmarse.

En plena rabieta

En el pico de una emoción fuerte, un niño pequeño no puede escuchar, razonar ni seguir instrucciones. Los ejercicios de respiración y las explicaciones vienen después. En ese momento, tu trabajo es ser tú quien está tranquilo:

Cuando la tormenta empiece a amainar, ese es el momento para una actividad de calma.

Siete actividades para calmarse

  1. Ser una tortuga. Métete en tu caparazón (abrázate las rodillas, cabeza abajo), respira despacio tres veces y sal cuando estés listo. En las escuelas infantiles se enseña mucho, porque una tortuga es algo que cualquier niño puede imitar.
  2. Barriga de globo. Manos en la barriga. Coge aire por la nariz y nota cómo la barriga se hincha como un globo; suéltalo despacio.
  3. Oler la flor, soplar la vela. Levanta un dedo: huele la flor despacio y luego sopla la vela tan suave que la llama solo tiemble.
  4. Apretar y soltar. Aprieta las manos en puños, cuenta hasta tres y luego déjalas flojas. Después los hombros, después los dedos de los pies.
  5. Mirar cómo se asienta. Agita un bote de purpurina o una bola de nieve y respira despacio hasta que toda la purpurina haya caído.
  6. Un rincón acogedor. Un sitio pequeño y blandito con un cojín, una manta y un juguete favorito, al que cualquier niño puede ir para sentirse mejor. Es un lugar para calmarse, nunca un castigo.
  7. Una calma guiada. En los días difíciles, una voz corta y suave puede guiar la respiración por ti. Para eso creamos a Lulu (más abajo).

Practicadlas cuando tu hijo ya esté tranquilo, como un juego. Así estarán listas cuando llegue una emoción fuerte. Los docentes también pueden usarlas con toda la clase: nuestra guía de pausas activas para el aula las combina con pausas de movimiento.

Ponle nombre a la emoción

Cuando las cosas estén más tranquilas, pon la emoción en palabras: «Te enfadaste muchísimo cuando se cayó la torre». Ponerle nombre a una emoción es el primer paso para manejarla. En un estudio con adultos, poner las emociones en palabras calmó la respuesta de alarma del cerebro. Y en 79 estudios con niños de 2 a 6 años, los programas que les enseñan sobre las emociones les ayudaron a entenderlas y a manejarlas.

Entender las emociones es una habilidad, como contar o leer, y a esta edad el colegio casi nunca la enseña de forma directa. A los niños que saben ponerle nombre a lo que sienten les resulta más fácil pedir ayuda, esperar su turno y calmarse. Nuestra guía para enseñar a los niños pequeños a entender sus emociones tiene las primeras palabras que enseñar y juegos que ayudan, y el juego simbólico es una forma suave de practicar: nuestra guía sobre el juego simbólico y las casitas de muñecas muestra cómo representar un día ayuda a los niños a hablar de él.

Un rato de calma cada día

La calma es más fácil de encontrar cuando es un hábito. Unos minutos de tranquilidad al día, sin nada que ganar ni que terminar, ayudan a muchos niños a serenarse. Sobre todo después de la guardería o del colegio, o cuando ya han dejado la siesta. El rato de calma no tiene que ser en silencio: tumbarse a escuchar, mirar un libro o respirar despacio también cuentan.

Prueba con Lulu

Estamos creando Tiny Hands Feel, gratis para todas las familias: ratos de calma y primeras lecciones sobre las emociones para niños de 2 a 7 años. Lulu, la tortuga, guía a tu hijo en voz alta para calmarse, así que hasta los niños que no saben leer pueden seguirla. Hay una versión de un minuto que puedes probar hoy en Tiny Hands Feel.

Cuando el problema es un exceso de energía más que de emociones, nuestra guía de actividades para quemar energía en casa puede ayudarte, y nuestra guía sobre el tiempo de pantalla en niños pequeños explica cuándo una pantalla puede ayudar a un niño a calmarse y cuándo no.

Esta es la experiencia de un padre, no un consejo médico. Si las rabietas son muy frecuentes o intensas, o te preocupa tu hijo, habla con su pediatra o con la enfermera de pediatría.

Fuentes

Más guías