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Mundos en miniatura: por qué a los niños les encanta crear pequeños mundos

Dale a un niño de cinco años una bandeja con arena, unos cuantos animales de plástico y una concha, y en pocos minutos habrá un desierto con un león perdido, un camello que conoce el camino y una tormenta que se acerca. En educación infantil lo llaman juego de mundos en miniatura (en inglés, small world play): una escena pequeña, un puñado de personajes y una historia que el niño inventa sobre la marcha.

Qué es un mundo en miniatura

Un mundo en miniatura es cualquier escena que el niño puede mirar desde arriba y ordenar a su gusto: una granja sobre la alfombra, un pantano de dinosaurios en una bandeja de horno, una casa de muñecas, una ciudad de bloques con coches de juguete. Lo que lo convierte en «mundo en miniatura» es el punto de vista. El niño no interpreta un papel él mismo, como cuando se disfraza. Es el director: mueve a todos los personajes y decide lo que les pasa.

Por eso encaja tan bien de los cuatro a los ocho años. Los más pequeños representan sobre todo su propio día (una comida, un baño, la cama). Hacia los cuatro años, los niños empiezan a inventar: planean una escena antes de jugarla, les ponen problemas a los personajes y cuentan lo que pasa en orden. Los CDC, la agencia de salud pública de Estados Unidos, incluyen «hace como que es otra cosa mientras juega» entre los hitos de los cuatro años, y a los cinco, «cuenta una historia que ha oído o que se ha inventado, con al menos dos sucesos».

Qué practican los niños

Los pediatras consideran este tipo de juego parte de un desarrollo sano. Los investigadores que han estudiado a fondo el juego simbólico son más prudentes: va de la mano de un buen lenguaje y de buenas habilidades sociales, pero es difícil demostrar que sea su causa. Lo que sí ayuda es un adulto que se suma sin tomar el mando, lo que los investigadores llaman juego guiado: el niño dirige, y el adulto hace preguntas y aporta palabras.

Qué hace bueno a un juego para crear escenas

La mayoría de las apps de construir o de vestir enganchan rápido y aburren igual de rápido. Un buen creador de escenas funciona como una caja de juguetes pequeños:

  1. Mucho donde elegir. La variedad es lo que mantiene en marcha a un niño con imaginación: mundos distintos, personajes distintos, cosas que empiezan historias distintas.
  2. Sin objetivo ni puntuación. Si no hay nada que ganar, lo importante es la historia.
  3. Profundidad. Lo que está al fondo se ve más pequeño y lo que está delante queda delante, así que el dibujo parece un lugar, no una hoja de pegatinas.
  4. Una salida fuera de la pantalla. El mejor final para el juego en pantalla es el juego de verdad. Una escena que se puede imprimir y colorear lleva la historia hasta la mesa.

Cómo lo hace Make a World

Make a World es un creador de escenas para niños de cuatro a ocho años.

Consejos para los mayores

Y después

Un niño que cuenta historias se está preparando para leerlas. Si el tuyo tiene cuatro años o más y empieza a fijarse en las letras, Tiny Hands Learn: Lectura es un programa gratuito de lectura con fonética para niños de dos a siete años, y nuestra guía sobre cómo aprende un niño a leer y escribir explica los pasos.

A los niños a los que les encanta crear personajes suele gustarles Dress-Up Party, y los hermanos pequeños pueden jugar a Little House, una casa de muñecas tranquila para niños de dos a cinco años. Para dibujar su propia escena desde cero, prueba Chalk Art.

Fuentes

Más guías