Cómo los juegos de memoria desarrollan la memoria de trabajo en los niños pequeños
El juego de las parejas es más antiguo que la tableta, más antiguo que la computadora, más antiguo que la mayoría de los juguetes de tu casa. Cartas boca abajo, das la vuelta a dos, buscas la pareja. Ha sobrevivido porque funciona, y funciona porque ejercita la memoria de trabajo, una habilidad a la que los docentes de educación infantil dan mucha importancia.
Qué es la memoria de trabajo
La memoria de trabajo es el pequeño espacio mental donde guardas información mientras la usas. Recordar un número de teléfono el tiempo justo para marcarlo. Retener la primera mitad de una instrucción mientras escuchas la segunda. No perder de vista dónde estaba la carta del león mientras le das la vuelta a la de la rana.
En los niños, es uno de los mejores indicadores de cómo se van a desenvolver en el colegio, porque casi todo en un aula la exige: «Saca el libro, ábrelo por la página diez y escribe tu nombre arriba» son tres cosas que retener a la vez. Los niños con una memoria de trabajo más débil no son menos inteligentes; simplemente pierden el hilo con más facilidad, y eso se confunde con falta de atención.
Los niños mejoran en los juegos de memoria con la práctica, y jugando se practica a gusto, aunque los estudios no son concluyentes sobre si esas mejoras se trasladan a las tareas del colegio.
Por qué funciona el juego de las parejas
Cada turno de un juego de memoria es un ejercicio de memoria de trabajo en miniatura:
- Das la vuelta a una carta. La codificas: qué es y dónde está.
- Das la vuelta a otra. La comparas con la primera y con todas las cartas que has visto antes.
- Actualizas. Si coinciden, esa pareja ya está. Si no, recuerdas las dos posiciones para más tarde.
No hay nada más que distraiga de ese ciclo. Ni historia, ni presión del reloj salvo que la quieras, ni forma de perder. Un niño puede jugar veinte minutos y, sin darse cuenta, completar docenas de ciclos de codificar, comparar y actualizar.
Jugar con un niño de dos años
A los dos años, el juego todavía casi no va de memoria. Va de esperar el turno, nombrar dibujos y el placer de dar la vuelta a la carta. Juega con el tablero más pequeño, de doce cartas, en Memory Match, y encárgate tú de casi todo el trabajo de recordar, en voz alta:
- «¡Uy, un león! ¿Dónde vimos el otro león?»
- «Esta es una rana. Vamos a acordarnos: la rana en la esquina».
- Celebra cada pareja, también las que has encontrado tú.
La idea es mostrarle cómo suena recordar. Los niños absorben la estrategia antes de poder usarla.
Jugar con un niño de cuatro años
Los niños de cuatro años ya pueden jugar de verdad. Cuando doce cartas se les queden cortas, pasa a 24. Hay dos hábitos que vale la pena fomentar:
- Decir el dibujo al darle la vuelta. Lo que se nombra se recuerda mejor. Si se gira en silencio, la carta se olvida.
- Mirar antes de dar la vuelta a la segunda carta. El impulso es girar cualquiera. Pararse a pensar «¿dónde puede estar la otra?» es justo la habilidad que se entrena.
Memory Match cuenta los turnos y el tiempo y recuerda el mejor resultado de cada niño en cada tamaño de tablero, así que un niño de cuatro años puede intentar batir su propio récord sin competir con un hermano.
Jugar con niños de siete años o más
Los mayores pueden con 36 cartas y empiezan a usar una estrategia de verdad: dar la vuelta a las cartas de forma sistemática y no al azar, recordar pares de posiciones en lugar de cartas sueltas y darse cuenta de cuándo una carta que necesitan ya ha salido. Pídeles que te expliquen su estrategia; ser capaz de describir cómo recuerdas es un gran paso para usar la memoria de forma consciente en el colegio.
Dos pequeñas notas de diseño
Dos padres escribieron por lo mismo, así que vale la pena comentarlo. El cronómetro de Memory Match no empieza hasta que se da la vuelta a la primera carta, así que nadie sale perjudicado por mirar antes el tablero. Y hay un botón de tamaño durante la partida, así que pasar de 24 cartas a 12 cuando se une un hermano pequeño no obliga a volver a empezar desde el menú.
Más allá del juego de las parejas
En cuanto te fijas, la memoria de trabajo aparece por todas partes. Cocinar siguiendo una receta, seguir las instrucciones de un Lego, el juego de cartas Uno. En esta web, Melody Maker pide a los niños que retengan una secuencia de notas y la repitan, que es memoria de trabajo para los sonidos, y Tiny Town les pide que recuerden para quién es un regalo mientras cruzan el pueblo. Cambia el escenario, pero el músculo es el mismo.
Fuentes
- Alloway y Alloway, Journal of Experimental Child Psychology — Investigating the predictive roles of working memory and IQ in academic attainment (2010)
- Alloway, Gathercole, Kirkwood y Elliott, Child Development — The cognitive and behavioral characteristics of children with low working memory (2009)
- Harvard Center on the Developing Child — Executive Function Activities for 5- to 7-year-olds (PDF)
- Melby-Lervåg y Hulme, Developmental Psychology — Is working memory training effective? A meta-analytic review (2013)
Tiny Hands Play