Bloques de construcción y juego libre: por qué no debería haber respuestas incorrectas
Casi todos los juegos infantiles tienen una respuesta correcta: encontrar la pareja, escribir la palabra, llegar arriba. Los bloques de construcción son distintos. No hay una casa correcta, ni un puente terminado, ni puntuación. Un montón de bloques se convierte en lo que el niño decida, y esa decisión puede cambiar a medio camino. Los investigadores lo llaman juego abierto o juego libre, y es uno de los tipos de juego más valiosos que existen.
Qué enseña de verdad construir
- Planificar. Antes de colocar un bloque, el niño tiene que elegirlo. ¿Cuál es lo bastante ancho para salvar este hueco? ¿Ese es demasiado alto? Cada pieza que coloca es un pequeño plan que traza y pone a prueba en segundos.
- Razonamiento espacial. Anchos, alturas, huecos y voladizos. Un niño que construye un tejado aprende que una rampa solo sirve arriba del todo, y que un bloque largo puede unir dos torres.
- Primeros pasos en ingeniería. ¿Por qué se sostiene el puente? Porque los dos extremos se apoyan en algo. Quita un pilar y el tablero se cae. Los niños descubren causas y estructuras construyendo y observando qué pasa.
- Constancia. Una construcción que no funciona no es un fracaso, es la siguiente versión. Con el juego libre, volver a intentarlo parece lo más normal del mundo, no una derrota.
- Lenguaje. «Debajo», «encima de», «al lado de», «entre», «más ancho». Construir está lleno de palabras de posición, las que preparan el terreno para las primeras matemáticas.
Por qué importa que no haya respuestas incorrectas
Si no se puede fallar, no se pierde nada por probar una torre tambaleante o una forma rara, así que los niños se atreven con cosas más ambiciosas. Y ese hábito de experimentar merece la pena cultivarlo.
Además, el juego le pertenece al niño. Cuando nadie puede decirle que lo ha hecho mal, lo que ha construido es completamente suyo, y los niños lo notan.
Cómo lo plantea Brick Builder
Brick Builder da a los niños una base ancha y una bandeja de piezas: bloques de uno a seis tetones de ancho, rampas para los tejados, un arco con un hueco de verdad debajo, y un árbol, una flor, un perro y un niño para colocar encima. Basta con elegir una pieza y tocar donde va: cae por gravedad y encaja en los tetones de abajo. Antes de que levante el dedo, una silueta transparente le muestra dónde va a caer, así que hasta un niño de tres años puede apuntar.
Una vez que un bloque ha encajado, se queda ahí. Y es a propósito. En un juego de construcción relajado, una torre que se derrumba sola frustra más que divierte, así que los bloques solo caen cuando el niño quita el que los sostiene. Entonces los de arriba caen todos juntos, y eso ya es una pequeña lección de física.
Algunos detalles están pensados especialmente para los constructores más pequeños:
- Sin cronómetro y sin puntuación. Nada que superar, nada que perder.
- Un botón de deshacer que siempre funciona, para que un bloque mal puesto nunca sea un desastre.
- La construcción se guarda en el dispositivo y sigue ahí al día siguiente. Reencontrarse con algo que uno mismo ha hecho es parte de la gracia.
- Un botón de sacudir que lo tira todo a propósito. A la mayoría de los niños les parece divertidísimo, y con deshacer todo vuelve a su sitio.
- Un mundo más grande que la pantalla. Al arrastrar una pieza hasta el borde, la vista se desplaza, así que la construcción puede seguir creciendo hacia los lados y hacia arriba.
Participar sin tomar el control
Lo más difícil para un adulto es resistirse a arreglarlo. Algunas cosas que ayudan:
- Pregunta antes de sugerir. «Cuéntame qué estás construyendo» funciona mejor que «¿Por qué no haces una casa?». Deja que la respuesta cambie.
- Describe, no juzgues. «Lo has hecho altísimo» es más útil que «¡Qué bonito!», porque le dice qué te ha llamado la atención.
- Propón un pequeño reto, no un plan. Un puente por debajo del que pueda pasar un perro. Una casa con puerta. Una torre más alta que el árbol.
- Construye a su lado, en tu propia parte de la base. Los niños copian las ideas que ven, y, si les apetece, te tomarán prestadas las tuyas.
- Deja que lo derribe. Destruir una construcción es parte de construir. La siguiente suele ser más ambiciosa.
También bloques de verdad
Una pantalla no sustituye a una caja de bloques de verdad en el suelo: el peso en la mano, el clic bajo el pulgar, el rompecabezas tridimensional de un modelo que puede caerse en cualquier dirección. Brick Builder es un buen complemento para los viajes, las salas de espera y esos momentos en que jugar en el suelo no es posible. Lo ideal es combinar las dos cosas.
Y después
A los niños a los que les encanta construir suele gustarles Stack It Up, donde ya no se trata de planificar sino de mantener el equilibrio y soltar en el momento justo, y Dress-Up Party, la misma idea de juego libre para niños más pequeños, con ropa en lugar de bloques.
Fuentes
- NAEYC, Teaching Young Children — Harnessing the Joy of Open-Ended Materials with Your Child (2022)
- NAEYC, Young Children — Ten Things Children Learn From Block Play (2015)
- NAEYC, Young Children — More Than a Foundation: Young Children Are Capable STEM Learners (2017)
- Verdine, Golinkoff, Hirsh-Pasek, Newcombe et al., Child Development — Deconstructing Building Blocks: Preschoolers' Spatial Assembly Performance Relates to Early Mathematics Skills (2014)
Tiny Hands Play